martes, 6 de diciembre de 2011

Dolor

¿Oscuridad? Sentimiento de abandono, de miseria, de cansancio. Cansancio por fallar, por decepcionar constantemente a aquellos que cada día se vuelcan por mí, a aquellos que me han demostrado que me aprecian, que me quieren, que estarían dispuestos a todo por seguir ahí.

El lema de los Stark, se acerca el invierno, o para los muy ortodoxos, “Winter is coming”, hace referencia a todos estos sentimientos, a la oscuridad que abnegará el mundo. Mi mundo está ahora abnegado, sumido en la penumbra, penumbra provocada por la muerte del Sol. El Sol, esa gran estrella a la que yo mismo destruyo y mino poco a poco. Aquella que sigue iluminándome aún cuando no me lo merezco, demostrándome que merece la pena luchar.

Pero hoy tampoco él lo ha conseguido. Ha decidido que, cansado de mi, sería mejor opción ocultarse y no salir, no dedicarme una sonrisa ni darme el calor que ahora más necesito. ¿Será mañana el día en que llegue ese calor? ¿Volverá el mundo a brillar gracias a tu luz? Son preguntas cuya respuesta hoy me cuesta encontrar.

Las heridas dolorosas tardan en cicatrizar, lo sé. Tenía, hasta hace poco, los suficientes conocimientos médicos para curarlas, para hacer que desapareciesen. Ahora también he perdido esa cualidad. Esa “virtud” de tapar el dolor. Y si, sólo lo tapaba, tu lo sabes. Nunca fui capaz de eliminarlo, nunca encontré la analgesia necesaria. Pero mis experimentos, mi lucha por encontrarla, te están destruyendo una vez más.

No sé en qué momento he perdido las ganas de luchar, las ganas de seguir adelante. Me paro a pensar y me echo a temblar. Temo el día en que tú des el portazo, en que cansada de mis ir y venires decidas la solución que no me puedo imaginar. Esa que conlleva una vida sólo, abandonado, sin nadie a quien pedir lo que un día me destruyó pedir.
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lunes, 6 de junio de 2011

NOSTALGIA


¿Alguien sabe lo que es la añoranza? ¿Acaso es ese extraño sentimiento que se tiene cuando percibes que te falta algo o alguien?

Su intensidad varía en función de lo importante que esa persona o cosa sea para tí. Hay quien también define este sentimiento como nostalgia. 

Para mi éste es un sentimiento bipolar. Si, tal cual. Te hace sentir mal, porque echas de menos a alguien, pero a la vez, tiene su parte positiva, porque te hace ver que en tu vida hay alguien (es mas frecuente en mi echar de menos a personas) cuya ausencia te hace sentir mal, pero que con sólo saber que está ahí, a 9 dígitos de teléfono, te alegra el día. Por eso la nostalgia y la añoranza son para mi sentimientos bipolares. 

Hace tiempo os dejé con un hombre encapuchado corriendo por una calle abajo. Ese mismo hombre hoy se encuentra, en mitad de la noche, bajo la ténue luz de una farola, que para más intriga proyecta una luz intermitente. Estos fogonazos de luz sirven para ocultar la encapuchada figura que contempla las casas vecinas. Su instinto le dice que hoy habrá trabajo que hacer. 

Ajeno a su presencia, Antonio, vecino de la Calle de las Hilanderas, desempeña su rutina diaria. Tony, pues así lo llaman sus amigos, es un hombre nocturno, vespertino al cien por cien (por no decir vampírico). Sobre su cabeza, el antiguo reloj, herencia de sus antepasados, marca las 23.15 con unas manecillas de oro, barrocas como ellas solas. A las 12 sabe que le esperan, no puede retrasarse demasiado. 

Tony es un hombre nostálgico. A los 20 años (de sus actuales 35) se vió obligado a abandonar su Asturias natal, dejando tras de sí un reguero de recuerdos, amigos, momentos vividos y, por qué no, también desgracias. Lo que más ensombrece sus recuerdos es haber dejado allí a Sofía, una chica de su misma edad, cuyos ojos eclipsarían al mismo sol. 

En Asturias vinieron momentos geniales juntos, enamorados como dos adolescentes que eran, hasta que el destino separó sus pasos "para siempre". Tony ya no alberga esperanzas de volver a ver a su amada Sofía, pero aún así sigue resignado a empezar una relación con otra persona. Sofía le ha marcado, le ha robado la parte de su corazón dedicada al sexo opuesto. 

Son ya las 23.47, Tony ha quedado con Indalecio, el vecino del quinto, un asturiano solterón, de 36 años de edad, con quien le gusta compartir botellas de barceló con coca-cola a la sombra de la catedral. Indalecio a quedado de picar a las 24.00. Tony ya esta listo, esperando en la cocina, mientras recuerda cosas de su pasado, mientras recuerda a Sofía. 

Toc, Toc, Toc. Suena la puerta. Es estraño, a Indalecio le gusta mucho más llamar estrepitosamente al timbre. Este parece un sonido tímido, como si la persona que pica temiera despertar al anfitrión. Tony se dirige a la puerta mientras grita:

" Joe Indalecio, nun me digas ir hoy tas raru otra vez.   Un paisano de verdá tien que toca'l timbre". 

Abre la puerta al tiempo que se da la vuelta (sin ver a la persona que picaba) y da la vuelta hacia la cocina diciendo:  

" Pasa p'acá y sientate un puquinín mientres  voy coyer perres. Hoy ta to pagao"

Una risa tímida le hace darse la vuelta. Una risita atípica, que hace mucho tiempo que no escucha. Tony cree que está soñando. Hace más de 15 años que no oye esa risa, tan llena de recuerdos, de pasiones y de buenos momentos. No es posible. En la puerta no está Indalecio. La tosca figura de su vecino ha sido sustituida por otra muchísimo más bonita, muchísimo mejor. Una figura que, aunque nunca había sido borrada de su mente, parecía imposible que volviera a ver. Los ojos de la nueva visitante, verdes, tal y como el los recordaba, se fijaron en los suyos. Las miradas se encontraron y saltaron chispas, en aquella mirada, había demasiadas cosas escondidas. 

Son las 0:10 e Indalecio aún no ha aparecido. Tony decide que  ya se disculpará con él al día siguiente. Hoy tiene visita. Sin necesidad de pronunciar una sola palabra hace pasar a su invitada, tras un beso de casi 20 minutos, y se dirigen a la terraza, para continuar su pasión, su noche loca. 

Al llegar ambos a la terraza, contemplan en la esquina de la calle la farola intermitente, comportándose de tan extraña forma. Ya pensarán mañana en llamar al ayuntamiento para que la arreglen. 

Tony mira a Sofía de nuevo, solo tres segundos, y ambos se funden en un tierno beso, un beso que, lleva esperando en sus interiores desde el momento en que se despidieron. En llamado beso del reencuentro de los enamorados. Mientras los dos amantes se funden en el beso, a los pies de la farola, acontece algo extraordinario. Un leve giro sobre sus propios pies, un volteo de capa, y nuestro hombre encapuchado desaparece con una sonrisa en sus labios. 

"Sabía que hoy iba a tener trabajo, pero esperaba que fuese más complicado que un simple viaje de 1000 kilómetros"

Dedicado a ti, que te echo de menos, que tanto te añoro. Ojalá nuestro protagonista encapuchado siga haciendo su trabajo (sólo son 20 Km)
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martes, 19 de abril de 2011

7 Cosas sobre mí

El otro día Miriam, de Futura doctora...Dra Nova me nominó a este meme-premio en el que tengo que contar 7 cosas sobre mí.
Nunca he hecho ninguno por desconocimiento y porque con frecuencia suelen ser "más largos que un día sin pan". Pero bueno, he de reconocer que una vez me invitan a hacerlo será todo un honor contar estas siete cosas que se me solicitan sobre mí. A ver que sale y qué os parece. 

1.- Nací un 8 de febrero de 1989 en el Hospital Universitario Central de Asturias no sin dar la lata a mi madre  desde primeras horas de la noche hasta las 10.00 AM que nací. Soy hijo único y en la actualidad vivo en Riosa, un pequeño concejo asturiano conocido en la actualidad por el famoso Angliru, cumbre del ciclismo español y etapa reina de la Vuelta España cada cierto tiempo. 

2.- Soy una persona sociable donde las haya. Me gusta estar con la gente, hablar y hacer nuevas amistades. Mi mayor castigo, la soledad, la privación de compañía. Siempre, desde pequeño, fui incapaz de pasarme un día sin hablar con nadie. 

3.- Entre mis principales aficiones se encuentran sobre todo la lectura, la escritura y la informática. Soy "el informático" de la familia. Con 14 años desarmé mi primer ordenador y conseguí reconstruirlo sobrándome sólo un tornillo. Ahora soy asistente técnico de mi madre, novia, amigos y vecinos de todos ellos, pero la verdad es que no me molesta lo más mínimo.




Por lo que a la lectura respecta, sólo puedo decir que leo lo que me echen. Soy fan número una de la literatura fantástica "clásica" y actual. Soy un auténtico devora-libros. Si un libro me gusta me entrego por completo a él. Entre mis récords se encuentra el Código da Vinci en una tarde, la Saga de Millenium en un fin de semana, los cuatro libros de la saga de Cancion de Hielo y Fuego en dos semanas y el Nombre del Viento en día y medio. 

4.- Estudio medicina por vocación y devoción. Supongo que será por esa manía mía de estar siempre rodeado de gente y hablar y hablar por los codos. Se que en la actualidad no es tan posible como lo era hace tiempo, pero mi sueño es poder tener una relación médico-paciente de las que ya no se ven excepto que seas médico de familia en el centro de salud de algún pueblecito pequeño. La Medicina de Familia y Comunitaria es por ahora mi especialidad favorita y la que más me llama la atención. 

5.- En el año 2009 abrí este blog que ahora estás leyendo y desde entonces a la actualidad he ido vertiendo en el pequeños ríos de tinta, borrando algunos, cambiando otros, tratando de reflejar en múltiples ocasiones momentos y estados de ánimo de mi mismo. Mis primeras peripecias en estos mundos empezaron con aquello que casi todos conocemos como Fotolog, pero pronto me cansó y decidí mudarme a esta esquinita de mi corazón gracias a la cual he de decir que he conocido personas y mundos encantadores. Aprovecho el momento para agradecer a mis lectores y a aquellas personas que leo cada día su dedicación, paciencia y deseos de comunicación y transmisión de momentos encantadores. 

6.- Otra de mis pasiones es conducir. Me encanta sentarme al volante de mi coche (bueno, el de mi padre) y vagar sin un rumbo concreto, casi siempre por carreteras secundarias y evitando las autopistas, por monótonas y aburridas. Me relajo al volante y rara vez me canso. Soy feliz mientras lo hago. 

7.- Me gusta viajar, aunque en la actualidad lo hago más bien poco, debido a problemas de índole logística y falta de tiempo. Me encanta Inglaterra y sus ciudades (Londres, Oxford, Manchester, Cambridge, Liverpool, etc), pero también me encanta Asturias, mucho más cercano (y además puedo ir en mi coche), con sus pueblecitos, sus secretos y sus encantos (que no son pocos). 


Bueno, llegados a este punto doy por concluido este post, esperando que sea se vuestro agrado. Se supone que tengo que nominar a alguien, y esto no deja de ser un problema considerable, pues no se muy bien a quien nominar. Se me ocurre nominar a mi amigo AlvaroBlink traductor y autor de [Sé lo que] Traducistes y a Jaques Tussand, autor del blog "New Disease" y compañero de vicio y "profesión". 

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lunes, 18 de abril de 2011

UNA FIGURA ENCAPUCHADA....

La lluvia apedrea sin piedad los adoquines de la Calle de los Zapateros, sin cesar, produciendo un sordo y rítmico lloriqueo en los sumideros del alcantarillado.

Una figura encapuchada, siniestra, espera en la esquina del mercado, al fondo de la calle, bajo la incesante lluvia primaveral. Siempre  le ha gustado la lluvia, sobre todo al verla caer sobre sus hombros. Se siente limpio bajo ella. Su madre siempre le dijo que la lluvia purifica a los infelices y que aquellos que huyen de ella lo hacen por ignorancia o por vagancia.

La tormenta se incrementa a pasos agigantados, en la calle comienzan a formarse verdaderos ríos, que discurren sobre el adoquinado de la plaza del mercado. La Calle de los Zapateros, cual Rambla de Barcelona, drena el exceso de agua en la Playa de Felicidad.

Desde la ventana de su casa, un hombre enjuto, de unos 60 años, observa descaradamente a la encapuchada figura. Siempre le recuerda a alguno de los personajes de su ingente biblioteca. Le ve pues, como un asesino a sueldo a veces, otras como un hombre siniestro presa de su pasado, o simplemente como un detective secreto o un miembro de la inteligencia del país.

Pasa las horas bajo la tenue luz de una farola, lo cual le da un aire de misterio y cierto parecido con un demonio andante. Daniel, pues así se llama nuestro viejecito, piensa en qué podrá estar pasando por aquella encapuchada cabeza, que enfunda su cuerpo en una capa color negro, con el forro rojizo. Hace tiempo que pasaron los carnavales y esa figura le desconcierta por momentos.

El encapuchado es un personaje de la noche. El otro día, Daniel escuchaba a su amigo, El Zapatero, hablar de la figura encapuchada al amparo de dos copas de Coñac Carlos III. Él, nunca antes le había visto en la ciudad, hasta hoy, hasta este preciso instante. Apareció con la lluvia, mirada sombría, su cara sumida en las sombras, pasos ágiles, formando un caminar tranquilo y pausado. El caminar típico del hombre sin prisa, unos pasos que en un palacete abandonado helarían la sangre del propio Cid Campeador o de Napoleón Bonaparte.

A Daniel se le apetecía un café, con unas gotitas de esa botella de coñac oculta en la despensa. Pero él sabía que no eran más que sueños. Desde la muerte de La Bernarda a manos de la Espondilitis Anquilosante y un ataque al corazón se ve sumido en la más remota pobreza, tanto económica como espiritualmente. Ha pasado a ser un hombre desgraciado, considerado incluso peligroso, vestido de mendigo mientras tocaba en la plaza del mercado un ajado violín a cambio de alguna limosna que le ayudase a subsistir. Su pata de palo y sus problemas de espalda, acompañados de su Psoriasis le han cerrado las puertas de todos los lugares, excepto la de su amigo, El Zapatero, que de vez en cuando aún se sienta a su lado y le invita al cine, al teatro, a dar paseos o a una copita de  coñac en el único bar del pueblo donde Paco puede entrar.

Daniel, cansado ya de mirar por la ventana decide acostarse. Se dirige a su vieja cama, ahora tan fría y ruinosa, mientras recuerda su nidito de amor, el lugar en que él y la Bernarda pasaban cada noche. Desde la ausencia de la mujer de su vida, la casa huele a soledad, a abandono, pero sobre todo, a melancolía. Daniel la recuerda a cada paso que da por el pasillo. Cada leve recuerdo de su amada le acerca más y más a su tormento, dormir toda la noche en una cama fría, desamparada y solo.

Una vez que nuestro viejecito se acostó, la figura encapuchada desapareció de bajo la farola, ya sin ser visto por nadie. Siempre esperaba este momento para entrar en acción. El momento en que todas las luces de la calle de los Zapateros se apagan.

De pronto en la noche, Daniel, oye un ruido sordo en su ventana. Asustado salta de la cama, tratando de buscar un escondite. Tiene verdadero miedo. Sobre la mesa de su cocina, fuera aún de su vista hay un paquete, envuelto cuidadosamente. Por la Calle de las Hilanderas, a paso veloz desaparece una figura encapuchada, dirigiéndose a su próximo objetivo.

En la cocina, un tembloroso y asustado Daniel procede a abrir el paquete recién llegado. No sabe lo que es, el miedo atenaza todos sus músculos. Al final termina de desenvolver el paquete. Sobre la alacena hay un paquete de azúcar, dos litros de leche, un paquete de café y una botella de Carlos III.

Daniel se asoma a la ventana del salón. Ha dejado de llover y la figura encapuchada ha desaparecido.
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domingo, 10 de abril de 2011

En busca de la luz imperecedera

La luz se atenúa por momentos, el día se oscurece, la noche se avecina.

Una luz que hace poco brillaba intensa. Supongo que es algo cíclico. Las lámparas simpáticas eternas de las que Patrick Rothfuss habla en su obra, "El Nombre del Viento", sólo las conoce Kvothe. Nadie en la vida real las ha inventado todavía.

Sé que todo volverá a lucir de nuevo muy pronto. De todo se puede aprender, y aprender he aprendido. Ya casi tengo la fórmula, la tan ansiada bombilla imperecedera.

¿Por qué estoy tan seguro? Porque perseguimos un mismo objetivo, un mismo fin, que conseguiremos. La bombilla que ilumine nuestros pasos por siempre. Una luz intensa, luminosa, llena de vida. Imperecedera, sí, pero para nada molesta, una bombilla alegre, preciosa, salida de un sueño. De ese mismo sueño en que nos sumimos hace tiempo y del que no quiero despertar.

Tal vez este relato sobre mi “Lámpara de llama perpetua” debería ser más largo, más sofiscicado, más hermoso. Mañana lo será. Mañana habré conseguido mi lámpara, de la cual nunca más me separaré

Y ya para terminar quiero recomendaros a vosotros, queridos lectores, un libro, aunque yo prefiero llamarle amigo. Él me ha ayudado a sobreponerme, a encontrar la fórmula perfecta, a sobrellevar las dificultades.

En la espalda de mi amigo reza lo siguiente:


”He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche
Con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me
expulsaron de la Universidad a una edad a la que a
la mayoría no los dejan entrar. He recorrido
de noches caminos de los que otros no se atreven a
hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he
amado a mujeres y he escrito canciones que hacen
llorar a los bardos”.

“Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí.”



Su autor es Patrick Rothfuss y el nombre de mi amigo es:, "El Nombre del Viento"


Un libro más que recomendable para todo el que quiera pasarse un rato precioso sumido en las páginas blancas de tan hermosos objetos.


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martes, 5 de abril de 2011

¡¡FELICIDADES!!

Día 5 de abril, día muy importante en mi vida desde hace algún tiempo. En realidad, es un día importante para tí, lectora infatigable.

Sé que esto no va a tener todo la calidad que era de esperar en un post de éstas características, pero haré lo que pueda, por al menos tratar de arrancarte una sonrisa, una llamada, o quien sabe, quizá alguna que otra lagrimilla, siempre de alegría. Te sorprenderá, pero no se por donde empezar.

Podría comenzar por enumerar una serie motivos que me llevaron a empezar hoy un post, sin ningún tipo de inspiración:


  • Porque te quiero, te quise y siempre te querré.

  • Porque consigues arrancarme una sonrisa incluso en los días más oscuros.

  • Porque cuando estoy contigo soy otra persona, disfruto de cada momento, de cada segundo.

  • Porque respiro aliviado cada vez que oigo tu voz a través del teléfono.

  • Porque cuando tu estás no necesito nada más.

  • Porque quiero estar junto a ti el resto de mi vida, dure lo que dure.


Sé que no es aquello a lo que te tengo acostumbrada. Sé que no te lo esperabas. Sólo deseo que te guste, que el pequeño esfuerzo invertido en ello hoy resulte recompensado con tu sonrisa.

5 de abril de 1989, en el hospital de Villavieja una madre se deja la piel en cada contracción. Sabe que lo que está a punto de salir a la luz es su hija, una niña preciosa. Se llamará Clara, hace tiempo que lo decidió. A su lado, su marido, Paco, aprieta su mano contra el pecho, ahogando los intentos de reducir el sufrimiento de la madre. Cada contracción resulta aún más dolorosa que la anterior.


De pronto, un lloriqueo rompe el silencio de la sala de partos. Clara ha salido a la luz, ha empezado una nueva vida. 




En la vida real yo te conozco por otro nombre, en éste Blog, eres Clara, la gran Clara, la principal protagonista de cada uno de sus relatos. Hoy es tu cumpleaños, creo que este mediocre homenaje es lo mínimo que puedo hacer, en un día tan especial como este. Un post mediocre, falto de calidad, sin un verdadero estilo literario, pero hecho con el amor que a día de hoy une a Clara y Alejandro.
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domingo, 3 de abril de 2011

Triste amanecer

Amanecer, triste amanecer en la fría aldea de Villavieja. Hace un día de perros, fuera, la gente se pasea enfundada en sus trajes de agua, sus boinas caladas, sus paraguas enormes, todos negros. La primavera ha llegado, y las torrenciales lluvias que la acompañan hacen acto de presencia. 

Los perros se esconden de la lluvia bajo una infame cantidad de objetos de lo más variopinto, los gatos corren a refugiarse bajo los tejados de las casas, el parque, ya no tiene a Juan, Él también ha decidido refugiarse. 





Sólo, en una esquina se encuentra nuestro protagonista. Sus amigos no le han dejado protegerse junto a ellos. Camina, en solitario, por la gran avenida que atraviesa el pueblo.   No sabe lo que ha hecho para que sus colegas le traten así, se siente despreciado, abandonado, solo. Es un ser olvidado, alejado de su familia. 

Hace tan solo un mes que llegó aquí. Al principio todo eran buenas impresiones, sus amigos le aceptaban, hasta consiguió una novia, preciosa. Luego, la enfermedad empezó a hacer mella en él. El pelo comenzó a caerle, las llagas asomaron a su piel, su novia le abandonó, ella fue la primera en despreciarle. 

Luego sus amigos empezaron a hacerse a un lado cada vez que se cruzaban con Él. Es el estigma que nos regala la enfermedad. El miedo sufrido por los demás ante tal demonio. Nuestro protagonista se quedó solo, abandonado, estigmatizado, perdido y obligado a merodear por las calles, montes y praderas del pueblo. 

Come lo que encuentra, normalmente lo que sobra en Casa de Paco cada día. Su caminata, sin rumbo alguno, le lleva de una punta a la otra de Villavieja. Hoy se irá del pueblo. Con suerte, encontrará el mundo feliz que tanto anhela. Lo más probable, que se quede en una cuneta, camino del pueblo vecino. Es su forma de descansar, pero sabe que algún día, descansará para siempre. 

Llega ahora a la puerta de una casa, dentro suena una melodía preciosa. Se detiene a escucharla, sabiendo que será lo último que haga, y esperando su habitual patada en las costillas, indicador de que ha de irse de allí. La música es preciosa, reactiva todas las células de su cuerpo, le hace revivir, le ayuda a recordar tiempos pasados, mejores.  Inclina su cabeza, levanta sus orejas, alguien viene hacia la puerta, chillando de alegría. 

Fuera, en la calle ha dejado de llover, Jaime, con sus botas de agua y su traje inpermeable quiere ir a pisar charcos. En la puerta, nuestro protagonista, se resigna. Mientras suene la música, no se irá, aunque eso le cueste una paliza. De pronto, la puerta se abre, un niño sonriente le ve, pero no se asusta, Jaime es un chico valiente. 

- Espera aquí, no te vayas, dice el niño a nuestro amigo, mientras le acaricia tiernamente entre sus orejas. 
El otro le mira con los ojos llorosos, inclinando nuevamente la cabeza. Es la primera vez que alguien se lo encuentra en su puerta y no le atiza una paliza. 

Pasado un rato, el niño vuelve. La música ha parado, por el pasillo caminan tres personas. Una chica, un apuesto joven y a la cabeza del grupo, el niño. Los tres se encuentran a Bruno en la puerta. Los ojos llorosos del animal les infunden cariño, les muestran los deseos de ser aceptado, de no ser rechazado como el perro sarnoso que es. 

Se agachan junto a Bruno y lo acarician. Clara tararea una melodía preciosa antes de decirle:

- Si quieres, te quedarás con nosotros, alegrarás la infancia de Jaime, pero antes, hemos de ir al veterinario para que te cure las heridas

De este modo, Bruno, pues así fue como se llamó y se llama en la actualidad, pasó a formar parte de una familia. Sus amigos y novia le habían despreciado, abandonado, pero encontró su familia, cuando se encaminaba a su muerte segura y aceptada. Su enfermedad se curó, volvió a ver sus amigos y novia, que esta vez ya no le rechazaron. 

Pasó a ser un miembro más de la familia. Cuando Clara tocaba en la soledad del salón, Bruno escuchaba con atención, saboreando cada nota, con la cabeza descansando en el regazo de Alejandro,  pero lo que más deseaba y apreciaba era, sin duda alguna, correr junto al incansable Jaime. 



P.D. Dedicado a todos aquellos que no encuentran la luz en su vida, para que nunca dejen de luchar por ella. 
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domingo, 27 de marzo de 2011

En la tranquilidad del salón




Y os preguntaréis todos y todas qué ha sido de Clara y Alejandro.

Su vida continúa en Villavieja, al lado de su hijo, Jaime. Sus horas transcurren entre períodos de trabajo, estancias en casa, visitas al colegio en que estudia Jaime y escasos momentos de intimidad para la joven pareja.

El chico, siempre rebosante de energía y ganas de acción, ocupa cada segundo libre de sus días, pero son, ante todo, felices y dichosos. Jaime ha constituido, para ellos, una nueva luz, en un camino de obscuridad que con el tiempo se ha ido iluminando.

De vez en cuando, Clara recuerda, con lágrimas en los ojos, su pasado, su vida anterior. Las noches dormidas abrazada a su guitarra, mientras trataba de arrancar de ella una leve melodía, han pasado a la historia, constituyen un capítulo anterior del libro de su vida.

En estos momentos, la joven muchacha canta para su hijo, el cual parece recobrar energías con cada acorde. En realidad es una música viva, alegre, y preciosa.

Alejandro, sentado en la cabecera de la mesa (el sitio de papá desde tiempos inmemoriales para Jaime), bebe tranquilamente su café, solo, sin azúcar, un café como Dios manda.

En la calle, el día está tonto. Si, tonto, un día de estos que ni hace sol ni llueve, que hace frío para salir en camiseta a la calle y calor para hacerlo con un jersey. Hoy ha dormido una hora menos, y eso se nota en sus ojos somnolientos, aún dormidos.

No es éste el caso de Clara. Ésta muchacha nunca necesita dormir. Siempre está despierta, alerta, reflejo aprendido de su pasado.

El nivel de la taza de Alejandro va disminuyendo poco a poco, como la arena de un reloj pasando del recipiente superior al inferior, lenta pero rítmicamente. De pronto, se acaba el café, para la música, Jaime se detiene, todo al mismo tiempo, en perfecta sincronía.

La pequeña familia recoje sus bártulos, y se disponen a salir al paseo de los domingos. Hoy comerán fuera, en el bar de Paco, que ha hecho  cachopos, el plato preferido de Jaime.

El paseo nuevamente transcurre tranquilo, en paz por el parque del pueblo. La visita a Juan, se ha convertido en costumbre de los paseos del domingo. Se ven, toman unas sidras y comen juntos. Ahora, Juan vive con su hija, Clarita, sigue tocando la gaita en el parque para sus amigos, pero ya no por obligación. Ahora trabaja en Herralia, la siderúrgica del pueblo, y tiene su familia. Hoy Clarita se apuntará a la comida famliar.

Pasadas dos horas de sidras, embriagados por el dulce sabor del delicioso manjar, se sientan a comer, en el níveo comedor de "Casa Paco" un local enorme, casi siempre vacío, pero dispuesto para la ocasión. Como siempre dice Paco a Clara:

- "Mantengo el local completo y preparadol, querida, para que el día que te decidas a tocar en mi bar, los espectadores tengan donde sentarse".
- No será para tanto, Paco - sonríe la sonrojada Clara.
- Sé que no pegan ni con cola, pero espero el día en que Juan y tu deis un concierto aquí.
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sábado, 19 de marzo de 2011

Juanlu




Juan Luis Pérez Pérez, catalán, alto, moreno y con una vida ligeramente destrozada a causa de los estragos de su juventud, a la valentía y osadía que otorgan los 18 años de edad. Gracias al "Total, por uno no va a pasar nada". 

16:00: enciende su ordenador de sobremesa, llega justo a la cita. Se sienta en la silla frente a su cámara, triste, sólo, tal y como le ocurre cada tarde a la misma hora. 

Se enfrenta cara a cara con su miedo, con su principal enemigo, su enfermedad, aquella que ha ido mermando su vida, la que le ha ido estigmatizando desde el primer día hasta la actualidad. 

Gracias al gran equipo de científicos de su hospital, ni siquiera tiene que salir de su salón para asistir a su consulta, son los beneficios del internet, de la sociedad 2.0.

Cualquier duda que pueda surgirle, puede consultársela a su médico por correo electrónico. La única cosa negativa: nadie le dedica una sonrisa, una palmadita en la espalda. Los vecinos, conocedores de su enfermedad, lo marginan, pero por suerte, ya solo tiene que ir al hospital 4 veces al año para hacerse una analítica. 

La relación con su médico mejora a pasos agigantados, cada día va todo mejor. Debe ser que el que te sonrían a través de tu monitor Full HD mola muchísimo más que hacerlo en persona. Pero al menos está vivo.

Juanlu, como a mí me gusta llamarle, tiene VIHda, aunque esta cada vez me parezca más difícil de llevar. 



MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA NOTICIA:

Diario Sur


Dedicado a todos aquellos que aún creen en las cualidades curativas de las sonrisas y de la integración social del paciente. 
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viernes, 11 de marzo de 2011

Y ahora un poco de risa

El otro día, navegando por el Blog de Miriam, compañera de "profesión" y caminante en este mundo de la Blogesfera (Futura Doctora... Dra. Nova) me encontré con este monólogo de Isabel Ordaz (actriz que interpreta a la Hierbas en la serie Aquí no Hay Quien Viva) en el Club de la Comedia, sobre la SECTA MÉDICA.


Es un bonito monólogo. Sólo espero que os guste muchísimo a todos y todas, lectores/as  habituales de My Hearts Corner. Yo me pasé un momento bastante cómico viendole.

Gracias, Miriam.
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martes, 15 de febrero de 2011

En compañía de la luna, bajo la luz de las estrellas.


Su cabeza se desliza lentamente hacia el pecho de él. Escucha, siente cada latido de su joven corazón, desbordado por salir de la caja torácica y pasar a compartir un hueco al lado del otro corazón que se acelera por segundos.

Las miradas, se encuentran, destilan pasión, chocan, y se hacen entender: "debemos seguir adelante, no podemos dejarlo todo así".

-¿Seguirá él?
-¿Seguirá ella?
-¿Querrá ella que vaya más allá? Tengo verdadero miedo.

El miedo hace que la pasión sea aún más plausible, más espesa, mucho más visible. Él, detecta los ojos de ella posados en su nuca. Ella, dirige la palma de su mano a la espalda del muchacho. Como un detonador, esto provoca la explosión, el beso final, el tan esperado regalo, el tan ansiado deseo.

Sus labios se funden, sus brazos se hacen nudos, se entrelazan, se enredan en un simple amasijo a causa del mutuo amor. Nunca habrá de acabar, los ojos cerrados demuestran la de tiempo que ambos llevaban esperando este momento, no quieren que se acabe nunca.

Y sigue, continúa, primero a la derecha, luego a la izquierda. En el cielo, la luna cotilla, observa cada movimiento. La estrellas iluminan cual pequeñas luciérnagas el techo de la habitación. Los botones se sueltan, los tirantes se deslizan, las chaquetas caen al suelo, la temperatura sube.

Las caricias se aceleran. Los besos se apasionan, ambos cuerpos se fusionan en uno solo, una noche de pasión desaforada. El amor se destila a la luz de la luna.

Al terminar, la cabeza de él descansa sobre el pecho de su amada entre todo el amasijo de sabanas. Sus ánimos, calmados, sus corazones, en paz consigo mismo, con su amor. La noche más esperada, su primera noche juntos, la inmejorable, aquella que nunca olvidarán ocurra lo que ocurra.

Ha sido una noche en compañía de la luna, bajo la luz de las estrellas.
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